viernes, 16 de octubre de 2009

Seción de filosofía cotidiana


Finuras de oficina...


"Me siento Jabugo, es decir cerdo fino"


Dicho tras un comentario guarrisimo por el Vitor de la oficina que fue críticado en coro.

jueves, 8 de octubre de 2009

Jigsaw falling into place



Just as you take my hand
Just as you write my number down
Just as the drinks arrive
Just as they play your favourite song
As your bad day disappears
No longer wound up like a spring
Before you've had too much
Come back in focus again

The walls abandon shape
They've got a Cheshire cat grin
All blurring into one
This place is on a mission
Before the night owl
Before the animal noises
Closed circuit cameras
Before you're comatose

Before you run away from me
Before you're lost between the notes
The beat goes round and round
The beat goes round and round
I never really got there
I just pretended that I had
What's the point of instruments
Words are a sawed off shotgun

Come on and let it out
Come on and let it out
Come on and let it out
Come on and let it out

Before you run away from me
Before you're lost between the notes
Just as you take the mic
Just as you dance, dance, dance

Jigsaw falling into place
There is nothing to explain
Regard each other as you pass
She looks back, you look back
Not just once
Not just twice
Wish away the nightmare
Wish away the nightmare
You've got a light you can feel it on your back
A light you can feel it on your back
Jigsaw falling into place

viernes, 21 de agosto de 2009

Los cielos de esta semana...

Desde hace unos meses he ido acostumbrándome a una rutina de trabajo que antes me hubiera parecido verdaderamente imposible para mi.

Entrar y salir de los aeropuertos para atender asuntos de trabajo, volverme animal de cafés y restaurantes de terminal aérea que se entretiene mirando la gente por encima del marco de la pantalla de mi lap mientras navego descuidadamente por todos los sitios que no están permitidos en la oficina. Vigilante severo de las bolsas extras que llevo conmigo llenas de comida típica, chucherías o una vasija de souvenir sin mejor pasatiempo que simplemente estar.

El gran problema es que por muchas variantes que se busquen esto se puede volver peligrosamente monótono. La repetición constante de personajes -la puta de bar, el politico local que siente que es muy importante, las familias de todo tipo, los solitarios obligados como yo, los equipos deportivos en tránsito- hace pesan en el ánimos mucho mas que, digamos, la arquitectura constante, las salas de espera invariablemente incómodas y los largos pasillos que hay que transitar eneste moverse de un sitio a otro.

Y por otro lado se encuentra el cielo, indicador verdadero del movimiento que uno realiza. Constante, perfecto, nunca repetitivo, semejante como las sonrisas y las muecas de los amigos, de la persona amada, que te marcan los ojos y el corazón con hierros candentes o suaves brisas de alivio. La perfección no está, como pensaban los teólogos de la edad media, en la inmutabilidad de Dios. La perfección se encuentra en realidad al interior de la modificación de la bóveda celeste, un permanente cambio de ánimo entre cenit y horizonte que nos deja observar solo por unos minutos, tal vez momentos, la filigrana de nubes e iluminaciones que a pesar de la multitud de paisajes parecidos no volveremos a ver nunca.

Esta semana fuí a Mérida y mis propios ojos sumados a las observaciones de mi madre, la brujabuela Bonfil, me dieron material para mirar con los ojos de niño que descubre el mundo los cielos por los que paseo constantemente.

Mirando hacia el tiempo entre el ocultarse del sol y la noche del día de mi arribo me fijé en el tono azul y profundo que se desplegaba sin pudor por encima de mi cabeza. Recordé un cielo que usa tonos amarillos muy semejantes al ocultarse el sol pero que difiere del que observo en Yucatán porque se viste con una tonalidad más profunda en sus azules. Pienso en el cielo de la ciudad de La Plata.

Yo estaba embebido con mi observación cuand la Bruja se acercó y me dijo de forma casual algo que parecía haber guardadado desde hace meses en su mente para decirmelo: "este cielo es precioso a pesar de que le falta la sierra de Victoria". Miré para todos los ladosque me permitía el patio de su casa para percatarme de algo obvio...no hay sierra en Mérida. Por eso mi sensación de espacio interminable, comparable conla del cielo cercano a las pampas. "A tu papá eso le desespera, no tiene un punto para orientarse en niguna parte como antes".

El cielo ya no me ocupó hasta el día siguiente cuando mi estancia de horas en la terminal aérea por un vuelo cancelado me obligo a ubicarme junto a la ventana de un restaurante bastante malo para matar el tiempo. A mi alrededor se iban representando los pasos y personajes que describía al inicio.

Desde ahí vi como el cielo producía un monstruo que se movía lento, como un cocodrilo flotando en un río mientras acecha a su presa. Una nube con la panza llena de agua que la pintaba casi de negro de tanta agua que cargaba. Su caminar la llevó a donde yo la miraba detrás del espejo, sin peligro de ahogarme por los miles de litros que soltó durante una rabieta colosal de menos de una hora de duración. El cielo mostraba una de sus facetas, que no culminó en ese tour de force. Los sesenta minutos de lluvia culminaron en un regalo hermoso e inesperado: un cielo partido a la mitad donde el gris plomo dominaba a la derecha de mi punto de vista y el azul, blanco y el amarillo en las nubes que anunciaba el anochecer se mezclaban a mi izquierda como si nunca hubiera llovido por ahí.

Al final, cerca de las siete y media "de la noche" abordamos a pleno sol el pájaro de metal que nos transportaría de vuelta al DF y ahí tuve la oportunidad de ver otro cielo más.

Mientras el avión maniobraba rodando por las pistas para colocarse con la orientación más adecuada para el despegue me tocó observar una mezcolanza de colores en el cielo. Mientras el sol despedía sus últimas luces onservé el primer plano de una nube rota, formaba una especie de en forma de ola hawaiana congelada y oscura en contraste con un fondo que mezclaba rojos, cobaltos, amarillos dignos de Dalí, azules incipientes y de blancos listones desplegados aquí y allá.

El aparato subió hasta la altura de los proverbiales 39 mil pies, entonces ví como nos introducíamos en la ola hawaiana para entrar en un limbo grisáceo y duro, hostil, mientras el suelo del avión daba pequeños saltos y bamboleos. Durante unos minutos eso fue nuestro mundo, hasta que por fin se mostraron unas rasgaduras largas y delgadas por donde se colaban las últimas luces de la casi noche. Nuestro último atisbo de esa perfección inestable que nunca veremos de la misma forma, de los cielos de esta semana.

El cielo, que maravilla. Alguna vez me encandilé con la frase de Sagan, somos polvo de estrellas y creo que por eso me fascina tanto el cielo y sus interminables versiones que creo que en esta ocasión lo voy a aparafrasear "somos trozos de nubes con cierta conciencia"...

martes, 7 de julio de 2009

Sección de filosofía cotidiana


ENTIENDO QUE NO HAYAS ESCUCHADO DE LA RENUNCIA DE GERMÁN (MARTÍNEZ), PERO QUE NO SEPAS DEL FUNERAL DE MICHAEL JACKSON ES IMPERDONABLE, ¡HAY PRIORIDADES EN LA VIDA!


Escuchado en los corredores del trabajo... es decir en el TEPJF

sección de Filosofía cotidiana...

HAY GENTE QUE NACE PARA NO DESCANSAR

Dicho del master Sosa cuando el autor pidió que ya dejen en paz el cadavér del pobre dálmata conocido en vida como Michael Jackson.

martes, 9 de junio de 2009

Plagio puro II


No pude evitar birlarme este "chiste para tipógrafos" como lo tituló Jesús Silva Herzog-Márquez, pues me encantó.

En descargo de mi robo diré que los chistes rara vez tienen un autor identificable, así pues...

martes, 17 de marzo de 2009


Deberían de contratarme para actuar mi vida, aunque sea con algunas adaptaciones....


Dicho de la hermosa quitalientos de ojos rasgados cuando le dijeron -tras contar el free y acostón ciento veintiocho- que su vida era un largo capítulo de Sex and the City.

Soap opera dixit....

sábado, 21 de febrero de 2009

XXXV-bis...Hasta el día de hoy...




Emiliano y Chelo



La abuela Guadalupe



El abuelo Antonio



Tío Guillermo



Mi abuelo Ramón



Los triates de Anita



Mi tio Raúl



La tía Queta



La hermana de Fafi



La abuela de Marita



La mamá de Olga



MI corazón


TU esperanza de redención




El amor...



















lunes, 29 de diciembre de 2008

Sección de filosofía cotidiana



-Odio la Gripa, me la paso haciendo ruidos desagradables con la nariz y la boca todo el tiempo
-¿Estas agripado?
-(...) No, en realidad tengo la costumbre de hacer sonidos para molestar a los demás...


Díalogo entre un servidor y el gurú psíquico de la politica en la oficina

miércoles, 3 de diciembre de 2008

XIII.. la primer cruda de café 1992



Hubo un tiempo en el que yo creía que lo que decían los “viejos” de más de treinta años sobre muchas cosas de la vida eran en realidad una serie de pretextos para aparentar sus deficiencias, su falta de ganas ante la vida o cosas por el estilo.
La primera llamada a la lucidez ante la experiencia (método empírico puro) apareció del lado menos esperado, el deportivo. El principio del fin del optimismo juvenil -tenia yo 22 años y lo seguía conservando intacto- llegó con mi primer borrachera de cafeína y su consecuente resaca al día siguiente.
Por aquél entonces yo vivía en el quinto piso de un edificio de departamentos en Monterrey que teníamos casi completamente tomado los estudiantes, excepción hecha a la casa de la doña que en realidad funcionaba como fonda de donde obteníamos alimentos y el departamento de las Yummi girls, chavas semi profesionales que buscaban un galán de ingeniería que las mantuviera y que en el interín se acostaban por ganas o módicos precios con algún postulante, de donde todos los inquilinos obteníamos entretenimiento XXX.
El caso es que ahí viví unos cuantos años, rodeado de camardas y contrincantes, amigos y gente que aparentaba serlo. Pero sobre todo fue un tiempo de profundas enseñanzas que me mostraron, poco a poco, que la vidas sí podía ser como me la contaban los mentados mentores treintañeros.


En aquellos ayeres yo estaba en el mejor equipo de la liga intermedia del Tec, los Cimarrones, y nos encontrábamos a un paso de coronarnos campeones del circuito a fuerza de esfuerzo y buena dirección de nuestro coaches. Sin embargome transformé en personaje de uno de esos cuentos antiguos que comenzaban "por un clavo se perdió la herradura, por la herradura se perdió el caballo" and so go on.

El proverbial clavo de los Cimarrones fueron tres tazas de cafe veracruzano cargado a mas no poder. Bebidas en la sala de uno de mis mejores amigos, El Cha, de aquél edificio sobre Garza Sada y que provocó insominio, que a su vez me dejo débil, lo que a su vez me puso nervioso al punto de notarlo en mi cuerpo y....bueno el reino que perdimos en esa ocasión fue un campeonato.



Me explico. Yo no bebía nada que tuviera cafeína en sus componentes y mi amigo me dió un brebaje dulce, con leche y muy cargado llamado cafe en una taza de medio litro y no me pude resistir. A la tercera taza me encontraba en un estado alterado que nunca antes había experimentado, en el mas puro sentido de la expresión, y no pude dormir.

Al día suiguiente mientras me colcaba el equipo para el juego dentro de los vestidores sentia las piernas inseguras, el pulso acelarado, las manos débiles y frío en las articulaciones de todso el cuerpo, en especial de las manoss. Dentro de mi ignorancia no sabía que sufría una coffee hangover durísima. Durante todo el encuentro bajé mi nivel de juego normal, para empezar no tuve ni una sola captura del mariscal y mi lado se convirtió en contra de la costumbre de toda la temporada en el extremo débil de la línea defensiva de nuestro equipo y mi posición en la línea ofensiva se sostenía de milagro.
Sin embargo y a pesar de esto el juego fue muy cerrado, un jugador no es un equipo por lo menos no siempre. Los lobos nos hicieron daño pero al final del último cuarto estabamos dos puntos abajo en el marcador y casi anotando. Y entonces sucedió, el coach decidió a menos de dos minutos del final que ya estábamos del otro lado y me sacó del campo diciendo las palabras mágicas "puedes quitarte los shoulders", la temporada hasbia terminado para mí. Me quite el equipo de un jalón, me quede en fundas y hombloguera y empecé a tomar gatorade de naranja como loco. Cinco minutos después, ya frío y deesconcentrado escuché al mismo coach gritar "Banana sal ya, ¡chilango entra de inmediato que este guey está haciendo puras pendejadas!". El chilango era yo.
Entré al campo con el equipo a medio colocar y llegué tarde al Hall del equipo, no alcancé a escuchar las indicaciones y el único guey que pude agarrar no me dijo nada claro. Mi cruda de café estaba a todo, no sentía casi las piernas y las manos eran riachuelos de mercurio que corría helando desde mis palmas a los dedos.
Dieron la bola y ni eso pude saber bien, salí tarde y realicé una trampa hacía afuera creyendo que esa era la jugada...mi lugar quedó abierto y por ahí penetró el linebacker y atrapó atrás al quarterback. Fumble y perdimos la posesión de la pelota y el campeonato un una misma jugada. Todo gracias al éxtasis inesperado del café combinado con mi ignorancia juvenil.
¡Salud, con un capuccino!